sábado, 3 de noviembre de 2012

HALLOWEEN


En Colombia la noche de Halloween se celebra al más puro estilo americano. Los niños y mayores se disfrazan y van pidiendo “truco o trato” para recoger caramelos. Lo que en lugar de ir por las casas, se hace por centros comerciales y tiendas.

Nosotros hicimos una adaptación de nuestra querida castañada, pero sin castañas, ni boniatos ni panellets. Organizamos una fiesta en casa. Mi querido amigo Claudi, artista donde los haya, me ayudó con la invitación:

Con semejante presentación hicimos casi un pleno de toda la gente que invitamos. En la fiesta había brujas, el increíble Hulk, el zorro, una sexy policía, un sheriff que no paraba de beber, una chica Ye-Ye, dos abejitas, una mariquita, una princesa, un caballero, Luke Skywalker, un pirata, tres monstruos y muchas ganas de diversión.
El comedor estaba lleno de telarañas, arañas-hormigas y brujas voladoras.
Para cenar preparé sushi, unas cocas de verduras, paté de aguacate y Raquel se curró tres tortillas de patatas. De postre preparé un monstruoso pastel de arañas mortíferas y gusanos. Y pudimos degustar fantasmas y dedos sangrientos. Ah, y como guinda unos mojitos de fresa recién preparados, especialidad de la casa desde ese día.



Pasamos una divertida noche con nuestros nuevos amigos colombianos y españoles. Creo que todos nos quedamos con ganas de repetir, aunque la próxima será probablemente con motivos navideños. 

domingo, 7 de octubre de 2012

MI CUMPLEAÑOS EN LA ISLA DE SAN ANDRES

Todos mis cumpleaños son especiales pero los que celebro lejos de casa los recuerdo de forma diferente. Han sido dos, uno para mis 36 en Kathmandú, en Nepal. Y mis 39 en la Isla de San Andrés, Colombia. Cuando estoy lejos hecho de menos a mi madre contándome la historia de como nací. Me la cuenta cada año igual y aunque ya me la se de memoria, me encanta oírla año tras año.

El día empezó con la incógnita de si me encontraría bien. La tarde anterior estuve a 38 de fiebre. Me metí en la cama confiando en el poder de curación de mi cuerpo para el día siguiente.

El día 7 de octubre amaneció despejado y soleado y yo estaba totalmente recuperada (o eso creía, porque días más tarde me diagnosticaron varicela). Desayunamos frente el mar y sobre la arena blanca de nuestro hotel Cocoplum: huevos pericos, arepas, tostadas francesas, pancakes, jugo de maracuya y chocolate. Hicimos algunas fotos para dar testimonio del lugar y el momento. Mientras desayunábamos llegó nuestro carrito de golf. En la isla es un medio de transporte típico. Nos preparamos y salimos rumbo a conocer San Andrés.
La isla tiene una carretera que la bordea por completo. Así que nos subimos en nuestro carrito y entre risas y a 20 km/hora empezamos nuestra excursión.

La primera parada fue el Hoyo Soplador: una agujero natural hecho en la roca que en determinadas épocas del año expulsa aire y agua a presión. Parece que esta época no es la adecuada y aquello no soplaba ni nada. Teníamos muchas expectativas por lo que fue un poco decepcionante. Eso si, aprovechamos para pasear por las tiendas de souvenirs que hay alrededor y para tomar un coco fresa. 

La segunda parada fue la Laguna, un lago de agua dulce que junto con una cuarentena de pozos más abastece la isla de agua dulce. En la Laguna habitan cocodrilos pequeños que comen perros, y toda clase de animales; garzas, patos y unas hormigas enanas rojas que muerden como unas condenadas.

















Pasamos por la Cueva de Morgan, el famoso pirata que enterró aquí sus tesoros pero que nunca nadie ha encontrado. La cueva está llena de agua y no se puede entrar.

Visitamos la primera iglesia Bautista, construida en 1947. El domingo celebraban el día de los niños. Padres e hijos se abrazaban y los padres daban las enseñanzas a sus pequeños. Todos estaban muy emocionados. Un amable señor se acercó, nos dio la bienvenida y nos explicó lo que estaba pasando. Me llamo la atención que se visten de blanco puro y que ese color, sobre sus oscuras pieles, brilla de forma especial. 
La comida la hicimos en Miss Celia, un restaurante de comida raizal típica en San Andrés. Yo pedí el plato típico que es rondón y Pepe un plato con cangrejo, langosta, caracol de mar, arroz y pescado. Estaba riquísimo. Mi rondón fue una decepción. Había leído que era un plato de pescado en salsa de coco y que había un plato similar en España. Me imaginé una zarzuela o un suquet, pero nada de eso. El plato era en una salsa blanca de coco, con pescado, caracol, patata, yuca, plátano y cola de  cerdo. Muy poco sabroso, no me gustó. 
Lo que si fue genial, fue la inesperada sorpresa de Pepe, regalándome una esmeralda preciosa a la que tengo que diseñar el anillo o colgante para ensartarla. Ah! y el pastel de cumpleaños con velita para soplar. Gràcies Muxi.
Por la tarde fuimos a West View, una zona de mar de aguas tranquilas donde hacer snorkel, saltar desde el trampolín y tirarte por un tobogán. Dudamos en como bañar a Clara, porque la zona era profunda. Así que alquilamos un mini chaleco salvavidas para ella, se lo pusimos y nos sumergimos en las cristalinas aguas del caribe. Clara feliz y graciosa con semejante atuendo (lo siento, nos quedamos sin batería en la cámara y no pudimos inmortalizar el momento). Nadando no se veía nada especial, pero simplemente poniéndote la máscara de buceo, habían cientos de peces alrededor. ¡Casi se podían tocar¡ En la entrada daban pan y al darles comida todavía aparecían mas y mas. Era maravilloso ver los peces de colores, con cola amarilla, aletas azules, escamas verdes,... tan cerca. 

Pepe descubrió un Neptuno de tamaño gigante cerca de allí. Que impresionante ver al señor del fondo de los mares con su corona y tridente custodiando la zona. 

Después de varios saltos desde la plataforma flotante y un salto "torpedo" desde el trampolín, nos fuimos al hotel. Nos preparamos para la cena y espectáculo de música y bailes típicos. Cuatro hombres con una mandíbula de tiburón, un cubo de lavar la ropa boca abajo con un palo y una cuerda, una guitarra y unas maracas, nos deleitaron con la música típica y luego hubo baile y como no, nos sacaron a bailar.

El día terminó con un paseo a orillas del Caribe en esta isla a la altura de Nicaragua. Nos visitó una estrella fugaz a la que pedí una vez más mis deseos para este nuevo año que empieza para mí.

Gracias Pepe y Clara por se quienes sois y formar parte de mi familia. Gracias mama y papa por traerme a este mundo. Gracias tetorro por ser mi compañero de sangre. Gracias a los que os acordasteis y gracias a los que no, pero sois parte de mi vida. A todos, os quiero.

sábado, 6 de octubre de 2012

OTRAS FOTOS DE SAN ANDRES


LA PISCINITA








JOHNNY CAY





ISLA LANGOSTA




COCOPLUM  HOTEL






lunes, 13 de agosto de 2012

LA LAGUNA DE GUATAVITA

La historia de la Laguna de Guatavita es muy curiosa e interesante. Antiguamente se creía que El Dorado se hallaba en esta laguna. Esta laguna era un lugar sagrado, donde los muiscas, uno de los grupos autóctonos más numerosos del país, hacían sus rituales. Hace 500 años, el zipa (cacique de los muiscas), cubierto de oro en polvo, arrojaba ofrendas de mucho valor desde su piragua al fondo del lago. Después se sumergía en el agua para ganarse el poder divino. 

Tradicionalmente los muiscas creían que el lago era el resultado del impacto de un meteorito que transportaba a un dios del oro que vivía en el fondo del lago. Los muiscas rendían tributo a dicho dios elaborando joyas y objetos de oro, y los lanzaban al lago.


Muchas son las historias y versiones de la laguna. Sea como fuere, el resultado fue que tanto españoles como otros extranjeros se volvieron locos por el oro cuando al soñado y acuoso El Dorado. Durante muchos años se hizo lo indecible para recuperar los tesoros escondidos en el fondo del lago. 

El más extravagante, quizá, sea el caso de Antonio de Sepúlveda. En 1560, este buen hombre, era un mercader adinerado, que hizo una zanja en un lateral del lago con la intención de vaciarlo por completo. El pobre diablo solo encontró 232 pesos de oro y además murió arruinado.  
Otra compañía inglesa drenó el lago, pero solo encontró algunos objetos. No les mereció la pena ni los 8 años ni el dinero invertidos en la actividad.

Donde estaba el oro y si realmente existía, solo debía saberlo el dios del oro. 

De lo que si puedo dar fe es que el lugar es especial. Para llegar a ella hay que hacer un trayecto de unos 30 minutos atravesando un bosque con riachuelos y alguna cuesta empinada. La Laguna de Guatavita está a 3000 metros de altitud y desde allí hay muy buena vistas de la zona.  La laguna es perfectamente redonda y está abrigada por verdes montañas.


El guía dijo que pasada que el lago era el séptimo chakra. Y es que algo profundo se notaba en aquel lugar. Por si os interesa os daré un poco de información sobre este chakra. Los chakras son centros energéticos. En el cuerpo humano está situado en la coronilla, su nombre en Sánscrito es Sahasrara, la sílaba mántrica es M, la nota musical SI, el color blanco, dorado y violeta, el elemento es Voluntad y Pensamiento, el sentido Todos, el órgano el ojo derecho, la parte superior del cerebro, el sistema nervioso y la glándula pineal y el Yantra la flor de loto de mil pétalos. Es el centro de la sabiduría y la espiritualidad. Este chakra se suele activar plenamente cuando la persona realiza un trabajo espiritual profundo. Su vibración o plena activación es la responsable del aura de la parte superior de la cabeza que presentan personas de gran humanidad.  En planeta Tierra también tiene 7 chakras y cambian de ubicación con cada edad. Hay mucha información en internet sobre este tema y no todo el mundo coincide con lo mismo.








A lo largo del camino de subida y bajada de la laguna, nos encontramos muchos carteles llenos de sabiduría. Transcribo algunos de ellos:

"TRADICIÓN EN LOS NIÑOS: Educar en la verdad es una tarea que va más allá del solo hecho de alimentar. Como el cuerpo necesita alimentos, así también el espíritu necesita orientación, y la nueva generación debe crecer con orgullo de lo que se es y se tiene. Sentirse orgulloso de ser hijo de la Madre Tierra, perpetuará nuestro pensamiento a las futuras generaciones. "

"GUAYACAN: Los distractores están a cada paso del camino. Estar centrado en el pensamiento y la palabra nos proporcionan la fuerza para sostener nuestros sueños. La confusión aparece cuando el orgullo de nuestras pretensiones nos aleja del espíritu. Así como guayacán sostiene el mundo - pensamiento -   estar centrados nos permite encontrar un camino con corazón". 

"Madre de la vida, protectora del territorio, vientre sagrado, silencio del alma,  espejo de los sueños, canto de la gente, templo de la creación, guardiana del equilibrio, pagamento de la vida. Ofrezcamos de corazón un pensamiento hermoso y un cálido sentimiento de gratitud a Guatavita: "Madre de la vida". 









sábado, 11 de agosto de 2012

ZIPAQUIRÁ: LA CATEDRAL DE SAL

Zipaquirá es una población que se encuentra a 50 km del norte de Bogotá. Muchos bogotanos domingueros van a pasar el día, ya que es un trayecto fácil para ir y volver. Aunque lo de fácil es relativo, porque en tiempo son aproximadamente 1 hora 45 minutos. Y es que las carreteras dejan mucho que desear. Están en mal estado y además son estrechas, como si fueran carreteras comarcales. El volumen de tráfico es grande y  los accesos no dan abasto. Eso sin contar que la policía decida cortar la carretera o la autopista sin más. El resultado, gran volumen de coches con el correspondiente atasco. 

Pero merece la pena hacer un poco de trancón con tal de salir de Bogotá. A los pocos kilómetros el paisaje cambia por completo, aparecen verdes prados, frondosos bosques, vacas pastando, ovejas paseando, caballos relinchando. Y eso a las afueras de la ciudad, de manera que a medida que te alejas el paisaje mejora más y más.

Este mes de agosto tenemos "camioneta". Nos la han prestado y hemos aprovechado para hacer salidas de fin de semana. La "camioneta" es un flamante todo terreno, nuevo, grande, comodísimo y que chupa gasolina que da gusto. Es un Dodge con cambio automático y es una gozada ir en él.


Como decía el destino elegido para este primer fin de semana ha sido Zipaquirá. Esta ciudad es famosa por sus minas de sal. En concreto, la mas famosa es una que se ha transformado en Catedral.


Se han aprovechado las perforaciones de la mina para hacer un Via Crucis de Jesucristo. Hay 13 pasos, cada uno con una cruz y bancos de piedra para arrodillarse y rezar. Cada escenario está iluminado con luz indirecta de colores que le dan profundidad y misticismo al lugar. 



El porqué de la transformación en Catedral es debido a que los mineros cuando perforaban la roca de sal, iban construyendo pequeños altares para su protección delante el peligro. Por ese motivo (y también de cara al turismo) se ha convertido en un templo.


El final del recorrido desemboca en una Catedral de 3 cuerpos de 190 metros de profundidad. El lugar es impresionante. Detrás del altar mayor, donde se ofician misas todos los domingos, hay una "falsa cruz de piedra de 16 metros". Digo falsa porque desde lejos parece que sea una cruz normal, pero al acercarte te das cuenta que es una cruz vacía, es decir, la cruz está dibujada sobre la roca. La iluminación aquí va variando de tonos azules, a violetas pasando por amarillos y verdes. 


Frente el altar, y en el suelo, hay un medallón tallado en piedra copia de la "Creación de Miguel Ángel". Está bordeado de luz roja, y uno siente que está en un lugar sagrado.


El lugar un muy peculiar, primero de todo por saber que estás a 190 metros bajo tierra, en una antigua mina construida por hombres que posiblemente dejaron su vida. Además el ambiente salino hace que te sientas ligero y que los pulmones se purifiquen.



Al final del recorrido se emite una película en 3D sobre la construcción de la mina y hay multitud de tenderetes para comprar sal, esmeraldas, pequeñas cruces talladas en piedra, y un sinfín de recuerdos del lugar. Y si quieres matar el hambre, puedes comprar crispetas, churros, arepas o almojábanas. 


Y el broche final es un Show de luces: se hace dentro de una de las galerías. En el techo han dispuesto miles de lets de luz. Al ritmo de la música se dibujan formas de flores, pájaros, paisajes, personas,... con multitud de colores. Al entrar, en ese sitio oscuro, de piedra con la música house de fondo me pareció estar en medio del principio de  la película Blade o en Sión de Matrix. 


La visita ofrece diferentes alternativas. Para los más atrevidos está La Ruta del Minero, donde te ponen un casco con un frontal y te llevan a picar piedra y a hacer explosiones para que te hagas una idea de como trabajaban los mineros. Nosotros no hemos podido entrar porque no se aceptan menores de 12 años. 

A la salida puedes coger un tren que te lleva al centro de la ciudad por el módico precio de 3.000 pesos. El centro no tiene desperdicio. Zipaquirá es una bonita ciudad. La plaza mayor, tal como indica su nombre, es un espacio enorme, bordeado de cafés, tiendas y restaurantes con barandas de madera.



En un lateral de la plaza está la Iglesia. El interior está hecha de piedra, mezclada con cemento y da una sensación como si fuera de obra vista. Lo mejor, la imagen de la virgen en el altar. Al entrar hemos visto mucha gente arreglada  y hemos preguntado de que se trataba. Pues bien, era una boda múltiple. En mitad del pasillo de la iglesia había un arco hecho de rosas blancas y desde donde estaba el arco hasta la puerta de salida estaba lleno de hombres con ramos de rosas blancas. Si, si, hombres. Nos ha parecido extraño, pero parece que así es la tradición aqui. Hemos esperado a que entraran los primeros novios (lo mío me ha costado porque Pepe quería irse. Me ha faltado la Chamaqueta para hacer más presión). La novia era una joven colombiana  con cara reluciente de emoción, embutida en un vestido de color marfil de falta globo y corpiño apretado (valga decir, a punto de reventar). 


Hoy era el santo de Clara y hemos ido a celebrarlo a un restaurante que tenían platos vegetarianos. Se lo ha pasado en grande subiendo y bajando la larga escalera de madera que había y incluso ha tenido sus globos.


Zipaquirá: una visita recomendable.